lunes, 8 de enero de 2024

Reseña: Crimen y castigo de Fedor Dostoievski

Ficha técnica

Título

Crimen y castigo

Autor

Fedor Dostoievski

Tipo

Novela

Editorial

Ramón Sopena

Primera edición

1976

Impresión

España

Páginas

439


La obra

Año nuevo (de nuestro calendario gregoriano) y con ellos propósitos. Y sí, por que el año cambie no quiere decir que uno lo haga, pero somos seres simbólicos y apuesto por la resignificación de aquello que amamos, y yo amo leer y redactar. Así, que esperemos (espero) retomar con dedicación este blog. Pero, ¿qué decir de Crimen y castigo?

La pregunta es no solo realista, sino que goza de tintes pesimistas. Hablar de esta obra, como todo clásico, es una temeridad si no se va con cuidado, pues un simple lector que se considera novato no podrá, por mucho que quiera, agregar algo a tan discutida obra. Pero la cosa, lector mío, es que no solo a veces puedo ser temerario, sino idiota y hasta atrevido, por ello apostaré por una perspectiva (al vez no muy rica ni experta, pero sí totalmente sincero) sobre este texto.

Nos encontramos en San Petersburgo, alrededor de 1860, donde aun no existe La Revolución Rusa y, por tanto, gobierna el Imperio Ruso. Pero hay un ambiente de liberalismo que impregna los espacios sociales y quién más para darnos una idea de esta situación sino el protagonista: Rodión Románovich Raskólnikov.

Este es un joven ex universitario que, a causa de la mala situación económica en la que se ha visto envuelto, lleva una mala vida. No come ni viste bien, vive en un pequeño y miserable cuarto, además de mantenerse a raya en las relaciones sociales; trata de alejarse constantemente de las personas por más que estas traten de ayudarlo. Y es en esta precariedad, en el mes de julio, que Rodión busca a su casera (mujer que le arrienda la habitación) ya que pronto se verá en la calle a causa de la deuda que tiene con ella, y que parece ser de bastante consideración.

Verse sometido a exigencias, reclamaciones y demás palabras referentes al asunto de su deuda, hacen que Rodión se dirija a la casa de una vieja prestamista, o también "empeñadora"; ya saben, de aquellos personajes de la sociedad que a cambio de una prenda te dan dinero a un "módico" interés. Es por ello que Rodión buscará hacer un trato inicial sobre un viejo reloj de plata, momento en el cual no enteramos que también ha adquirido una deuda con la mujer y está atrasado con el pago. Aun así, esta acepta empeñar el aparato.

Ahora, la intención de Rodión no era solo el aliviar en algo sus dificultades económicas, sino hacer una especie de reconocimiento. Un ejercicio de inteligencia, porque no se llama Crimen y Castigo si no existiera, precisamente, un crimen; este caerá sobre la prestamista de manos de Rodión.

A su exacerbado delito, que se le irá de las manos en más de un sentido, le seguirá una serie de sucesos que implican a un viejo amigo de la universidad, su propia hermana y madre, un juez (principal antagonista de nuestro protagonista y familiar de su viejo amigo), una familia al borde de la locura económica también, entre muchos otros que en menor o mayor grado participan de esta obra

Opinión y Crítica

Me tomo muy enserio el momento de construir una reseña, pues, es un ejercicio bidireccional. Es un producto que ofrezco a algún público y un ejercicio de escritura y pensamiento. Por ello, llegar a elogiar un libro es más que suficiente para que un lector fan quede satisfecho, como una mínima crítica para ser señalado de ignorante y cuanto se ocurra. (Claro, como si muchas personas me leyeran). Es por esto que trataré de ser sintético porque, si hay algo que puede conllevar este libro, extenderse sobre variados puntos del mismo puede ser algo extenuante a demás de aburrir. Ya saben, esa expresión de "mucho texto" cuando andamos rodando por las redes sociales.

Crimen y Castigo ha sido catalogada como una obra de carácter psicológico. Ya desde un principio vemos el pensamiento de Rodia sobre su situación, sus sentimientos y necesidades "reales". Es decir, lo que él cree que realmente necesita frente a los intereses de los demás.

Ya en las primeras líneas encontramos su afán de introversión y la dimensión de sus consecuencias: "A fuerza de aislarse y de encerrarse en sí mismo, acabó por huir, no solamente de su patrona, sino de toda relación con sus semejantes". Ya en primera persona: "Un mes completo hace que me he tomado la costumbre de monologar acurrucado durante días enteros en un rincón, con el espíritu ocupado con mis quimeras. Veamos: ¿por qué me doy esta carrera? ¿Soy capaz de eso? No, de ningún modo; patrañas que entretienen mi imaginación, puras fantasías"

Estas delimitaciones del personajes ya deja ver un ensimismamiento que se desenvuelve en soberbia, osadía, temeridad, miedo y un largo etcétera que responderá a una personalidad que se ven en tensión de, principalmente desde mi perspectiva, la convicción de sus razonamientos sobre sus acciones (que terminan mal) y lo que "debe" hacer en función de "lo correcto", o moralmente aceptable.

Rodión es, por tanto, un ser que ha bebido y convencido de la alta sociedad intelectual, lo cual le otorga la capacidad de pensar desde una altura que no tiene, y el convencionalismo de un hombre que no acaba de madurar ni ser completamente responsable de sus acciones. Esto y muchos golpes de suerte. Volveré pronto sobre esto último.

Desde su propia madre a su hermana, pasando por su único amigo y más tarde por la mujer que el creía, sería la única en comprenderlo, termina despreciando todo. Solo las ínfulas de superioridad que se dan por una u otra razón, son las que lo motivan a sentirse satisfecho con las acciones más viles a los ojos de otros.

La novela te mantiene en tensión. Sientes simpatía por un criminal. cl tiempo que le recriminas su cobardía. Admiras sus razonamientos injustos y autoritarios, a la vez que sientes odio y pena por un pobre ser que, a causa de su falta de preparación para el mundo, merece lo que obtiene pasando por sobre otros. Algo así como un animalito fuera de sí que lastima a otros de manera innecesaria.

La novela es estructuralmente buena. Los personajes están en sus sitios de tal manera que no es posible acusarlos de ser un potencial echado a perder. O los famosos personajes desaprovechados. De hecho, prácticamente todos son un engranaje bien engrasado y posicionado, para que la maquinaria funcione. No así con la historia que, en muchos pasajes, parece que el argumento se alarga gracias a un Deus Ex Machina. O en otras palabras, que son demasiado convenientes; tal vez esto es lo que me desubica.


La suerte con la que corre el personaje es factible pero no creíble. Cientos de cosas, si no es que casi miles, pueden pasar de forma natural en la novela, pero ciertos caminos son tan adecuados que te descolocan como lector. Simplemente no se hacen verosímiles. De hecho, me da rabia, sorpresa y hasta cierta indignación una escena donde el climax está a flor de la palabra, pero todo se soluciona con un golpe de una suerte inimaginable. Y si tienes curiosidad, es la escena en la jefatura de policía donde Porfirio Petróvich, el juez investigador, revelará, a base de una que otra prueba y por poder de la deducción, quién es el asesino al mismo Rodia.

La narrativa de narrador omnisciente, los coloquios y debates internos, los diálogos llenos de razonamientos y argumentación son simplemente espectaculares. De hecho, el título de novela cercana a la psicología no es para menos, pues la complejidad que rodea a Rodión se desarrolla desde la primera página. Y sí, tal vez pueda llegar a ser un texto de exhaustiva lectura a causa de sus largos párrafos o extensas discusiones, al igual que entender del todo las motivaciones de este no se vislumbran desde el principio y, si re centras en esto, se resolverá poco a poco. Pero la satisfacción de saber el por qué hace lo que hace no tiene comparación, para bien o para mal.

Crimen y castigo no es una novela de blanco y negro, de esas que amas u odias, porque son tantos sus matices y complejidades (de muchos personajes) que hay mucho para apreciar, analizar, pensar, reflexionar, etc. De hecho, cuando lo terminé ya hace varios meses no me gustó demasiado, fue solo al volver sobre mis pasos lectores que vi la magnitud de la novela. Esos caminos y laberintos argumentativos que tratan de justificar elementos como la justicia, la moralidad, lo necesario, así como despreciar facetas del protagonista y exaltar otras.

Trato de no adelantar nada de la trama porque, primero, saber sobre los personajes y la misma está a la distancia de un "googlazo" y Wikipedia; segundo, porque los diálogos son tan interesantes y, como dije anteriormente, extensos, que podría desplegar comentarios y no acabaría nunca.

En suma, una novela recomendada solo si tienes tiempo, paciencia, dedicación, y un montón de interés por profundizar en un libro que no vale la pena leerlo superficialmente.

Con renovada energía para mis lectores,
Jeisson

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