lunes, 3 de octubre de 2022

Reseña: La llamada de Cthulhu de Howard Phillips Lovecraft

Ficha técnica

Título

La llamada de Cthulhu

Autor

Howard Phillips Lovecraft

Tipo

Cuento

Editorial

Edición digital

Primera impresión

1928

Páginas

32

Lovecraft se ha transformado en un referente indiscutible de la literatura de terror, más exactamente del aun popular horror cósmico, que congrega a todo tipo de lectores, desde los más curiosos por la popularidad (grupo al cual me circunscribo por el momento), pasando por los verdaderos fans que se esfuerzan en conocer su mundo al dedillo, como los académicos que estudian a profundidad la estructura como otras relaciones: contexto en el que se desarrolló, influencias, impacto en la literatura, vida personal, visión del mundo, etc.

Todo esto hace que la obra del autor sea leída y releída constantemente, no solo por ese ambiente de fanatismo y referencias en la cultura pop que lo rodea, sino por el hecho de que sus escritos son, en su mayoría, cuentos, y la escritura es sencilla y no se necesita un amplio bagaje léxico para disfrutarlo.

El presente cuento que reseño es una de las obras de referencia de su universo, pues presenta a Cthulhu. Una entidad cósmica cuya apariencia ha penetrado en la fantasía y el terror popular. Pero primero te cuento de qué va el relato.

El tono de cuento es de corte oscuro, pues inicia con una apreciación filosófica acerca del conocimiento en general como en científico, que deriva en una pequeña reflexión acerca de nuestra pequeñez de nuestra existencia en referencia al universo mismo, al tiempo que entra, no sin algo de rodeos, en las consecuencias de la verdad:

Pero no son ellos los que me han dado la fugaz visón de esos dones prohibidos, que me estremecen cuando pienso en ellos, y me enloquecen cuando sueño con ellos. Esa visión, como toda temible visión de la verdad, surgió de una unión casual de elementos diversos; en este caso, el artículo de un viejo periódico y las notas de un profesor ya fallecido. Espero que ningún otro logre llevar a cabo esta unión; yo, por cierto, si vivo, no añadiré voluntariamente un sólo eslabón a tan espantosa cadena. Creo, por otra parte, que el profesor había decidido, también, no revelar lo que sabía, y que si no hubiese muerto repentinamente, hubiera destruido sus notas”.

El texto entonces es narrado en primera persona por Francis Wayland Thuston. Un antropólogo bostoniano cuyo tío - abuelo, George Gammell Angell, muere a los 92 años. Este último era era viudo y sin hijos (gran combinación) lo que hace que el patrimonio quede para Francis. Gammel era profesor de lenguas semíticas (es decir, conocedor de las lenguas de la familia afroasiáticas, y que tienen posición geográfica en oriente próximo: actual Arabia Saudita, Israel, Siria, Líbano, etc.). La muerte del hombre parecía apuntar a un problema cardiaco. Razón que no parecía inicialmente sospechosa, pero a la luz de lo que ha vivido el narrador, nos adelanta, lo colmará de dudas.

Dentro de las posesiones del tío – abuelo, que trasladó a su casa, las cuales consistían en una cantidad considerable de papeles y cajas. Una de ellas, cuyo contenido considera Francis repugnante para mostrar a otros, era “un bajo relieve de arcilla, y esas notas, fragmentos y recortes de viejos periódicos”. Esto hace pensar que su tío se había vuelto, tal vez, en un excéntrico. Las dudas hacen que inicie una búsqueda del escultor de aquel objeto.

Lo particular era que el bajorrelieve era que, si bien era de origen moderno, no así su diseño. La escritura, o lo que parecía serlo, era desconocida. A esto se sumaba una figura que resaltaba:

“Parecía una especie de monstruo, o el símbolo de un monstruo, o una forma que sólo una fantasía enfermiza hubiese podido concebir. Si digo que mi imaginación, algo extravagante, se representó a la vez un pulpo, un dragón y la caricatura de un ser humano, no traicionaré el espíritu del dibujo. Sobre un cuerpo escamoso y grotesco, provisto de alas rudimentarias, se alzaba una cabeza pulposa y coronada de tentáculos; pero era el contorno general lo que la hacía más particularmente horrible. Detrás de la figura se embozaba una arquitectura ciclópea”.

Como se nombró, dentro de la caja había notas. Un documento, que en apariencia tenía mayor importancia, en su encabezado rezaba “El culto de Cthulhu”. De aquí en adelante se profundizará acerca del contenido de este documento, así como noticias y otras referencias históricas y artísticas, todo con el afán de profundizar en ese ser, como en su culto.

Tanto Francis como su tío son personajes que exclusivamente aparecen en este cuento. Así que todo lo que sabemos de ellos será bastante limitado. A esto se añade que, como ya arrastra la popularidad del autor, su obra no solo se centra en el terror o el horror, sino en lo enigmático. Encontraremos en consecuencia un relato que no solo es ficción, sino en eventos que hacen dudar, primero, de la existencia de seres incomprensibles; segundo, de nuestra posición en la existencia frente a tales seres; tercero, de las actividades humanas que desconocemos, que en este caso se traduce en una secta y una bitácora.

Este relato lo exploré con un grupo de lectura, en el cual se había leído con anterioridad el Horla de Guy de Maupassant. Cuento corto que pareció dejar insatisfechos a los participantes, en comparación al cuento de Lovecraft. Y si bien no es para menos, me parece mucho mejor apostar a una apreciación no comparativa si no hay parámetros suficientes, (la reseña del Horla la traeré a colación en alguna otra entrada).

Este cuento es, con toda sinceridad, excelente. Su escasa extensión no hace justicia a su contenido. De hecho, tratando siempre de alejarme de los juicios anticipados, influidos especialmente por lo nombrado en las primeras líneas de esta reseña, encuentro la Llamada de Cthulhu una historia de terror y suspenso bastante estimulante. Creo que esa estrategia de escritura donde se presentan las memorias del narrador, sea porque fue espectador o vivió en carne propia los eventos a contar, conserva un misticismo en esa comunicación íntima que despierta confianza.

Tal vez suene reiterativo respecto a otras reseñas, pero hacer una sobre un cuento puede resultar de una nimia extensión, a riesgo de no hacer interesante el texto, o, por el contrario, la dificultad radicaría en ese error que comenten muchos en dar los famosos spoiler. Por ello, hasta este punto llega la presente, donde, creo, queda más que claro, que es un muy buen escrito y que, a mi parecer, cae dentro de esas lecturas que dan la oportunidad a nuevos lectores.

Sin extenderme de manera necesaria, R31K3

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