lunes, 22 de agosto de 2022

Reseña: El Hobbit de J. R. R. Tolkien

Ficha técnica

Título

El Hobbit

Autor

J. R. R. Tolkien

Tipo

Novela

Editorial

Planeta

Primera edición

1991

Impresión

Argentina

Páginas

283

La fantasía es uno de los géneros que me generan mayor conflicto junto a la ciencia ficción. Mientras el terror normalmente puede darse cierta libertad de acción, pues algunos trasfondos de fantasmas, apariciones, asesinos, entre otros, no necesitan una explicación de fondo (aunque muchos escritores se encargan de darle el peso suficiente para ser más que creíble). ¿De dónde surgieron X o Y especies? ¿Cuándo surgió este o aquel reino? ¿Por qué este o aquél ser tiene esa tendencia o gusto? Todas estas preguntas si no se responden de forma efectiva, o al menos satisfactoria, pueden dañar la experiencia del lector. Aun peor, si se cuestiona a esas leyendas de la literatura, pues, después de todo, ¿quién eres tú pequeño ser adicto a los libros para criticar un ser sagrado como Tolkien?

Para nadie es un secreto, seas lector o no, que Tolkien goza de no solo una amplia popularidad después de años del estreno de sus adaptaciones cinematográficas, sino que también sigue siendo leído y releído. El Hobbit no es la excepción.

La historia inicia con la descripción del lugar en que habita normalmente un Hobbit:

Tenía una puerta redonda, perfecta como un ojo de buey, pintada de verde, con una manilla de bronce dorada y brillante, justo en el medio. La puerta se abría a un vestíbulo cilíndrico, como un túnel: un túnel muy cómodo, sin humos, con paredes revestidas de madera y suelos enlosados y alfombrados, provisto de sillas barnizadas, y montones y montones de perchas para sombreros y abrigos; el hobbit era aficionado a las visitas. El túnel se extendía serpeando, y penetraba bastante, pero no directamente, en la ladera de la colina —La Colina, como la llamaba toda la gente de muchas millas alrededor—, y muchas puertecitas redondas se abrían en él, primero a un lado y luego al otro.

El Hobbit, nuestro protagonista y habitante de aquel espacio, era de apellido Bolsón (Baggins) en inglés, el cual es de una familia respetable tanto por su riqueza, como por el hecho de que era calmos. De esos que no hacen nada inesperado. Sin embargo, este libro trata de cómo el señor Bolsón se encamino a una aventura y por tanto, como llegó a llevar a cabo cosas que ni el mismo se imaginaba.

¿Pero qué es un Hobbit al final de cuentas? Pues bien:

Son (o fueron) gente menuda de la mitad de nuestra talla, y más pequeños que los enanos barbados. Los hobbits no tienen barba. Hay poca o ninguna magia en ellos, excepto esa común y cotidiana que los ayuda a desaparecer en silencio y rápidamente, cuando gente grande y estúpida como vosotros o yo se acerca sin mirar por dónde va, con un ruido de elefantes que puede oírse a una milla de distancia. Tienden a ser gruesos de vientre; visten de colores brillantes (sobre todo verde y amarillo); no usan zapatos, porque en los pies tienen suelas naturales de piel y un pelo espeso y tibio de color castaño, como el que les crece en las cabezas (que es rizado); los dedos son largos, mañosos y morenos, los rostros afables, y se ríen con profundas y jugosas risas (especialmente después de cenar, lo que hacen dos veces al día, cuando pueden).

Pero si bien la rama principal de la familia de este Hobbit, que por cierto, tiene como nombre Bilbo, es de la rama Bolsón, la madre era de otra: los Tuk. Si bien estos poseían una riqueza mayor que los Bolsón, no así una reputación tan alta, pues al parecer ellos sí eran de los Hobbit que desaparecían y corrían a tener aventuras. Y si bien la madre de Bilbo nunca las tuvo al unirse en pareja por Bungo Bolsón, y el mismo Bilbo tampoco tuvo la oportunidad ciertamente; esto cambió cuando llegó a la adultez. Alrededor de los cincuenta años.

Una mañana la puerta de la casa de Bilbo fu tocada por alguien. Ese alguien era un viejo de barba larga, sombrero azul, capa gris, bufanda plateada y botas negras, cuyo nombre era Gandalf. Y cuando se presentó como tal, el Hobbit recordó parte de su infancia donde el mago era famoso, primero por los grandes y majestuosos fuegos artificiales; segundo, porque tendía a llevar a los Hobbits a diversas aventuras. A dicho recuerdo, que Gandalf agradeció, Bilbo se vio reacio. Y su bien el viejo mago se fue, no lo hizo antes sin dejar una particular marca en la parte exterior de la puerta del agujero Hobbit.

Al día siguiente de este encuentro llegará una variopinta comitiva aín más inesperada que Gandalf; un total de trece enanos: Thorin Escudo de Roble (líder), Dwalin, Balin, Kíli, Fíli, Dori, Nori, Ori, Óin, Glóin, Bifur, Bofur y Bombur. Un nutrido grupo el cual tiene una razón de peso para reunirse en la casa de Bilbo: recuperar lo que era de ellos. El viaje atravesará largamente hacia el oeste hasta la Montaña solitaria, pues en dicho lugar yacen las riquezas de los enanos (y muchas más), robadas y custodiadas por el dragón Smaug.

¿Qué función cumple Bilbo en este grupo? Según el contrato propuesto, el es considerado un Saqueador. Su pago será al contado y al finalizar la misión, con una catorceava parte de los beneficios totales. Claro está, si llega a haberlos. En principio, por su puesto, el Hobbit se rehúsa, empero, algo en el (esa parte de su constitución Tuk) gana, y acepta partir, no sin retraso, a la aventura.

Este libro retratará un mundo colmado de diferentes seres que cautivan, como lugares increíbles que te atrapan. Desde planicies hasta bosques, de acantilados a guaridas secretas. Toda una serie de entornos que tienen su razón de ser y que, como un viaje real, te permiten admirar la belleza de este mundo mágico. La trama, igualmente, comienza a desenvolverse poco a poco, pues si bien sabemos el objetivo de la travesía, no deja de descubrirse características de los enanos, el Hobbit y el mismo mago, como de la historia de trasfondo que tienen algunos de los personajes.

La primera vez que leí esta obra, no dejó de ser algo, sinceramente, maravilloso. Me deleitaba con lo seres que iban presentándose por el camino, al unísono que me invadía la angustia con cada nuevo obstáculo. De igual manera, mi corazón se aceleraba con escenas de persecución o de peligro. Incluso con el primer encuentro que tiene el grupo con un trio se seres bastante imponentes respecto a ellos. Y por supuesto, no puedo negar que en gran parte esta relectura fue igualmente gratificante en gran medida. Pero una relectura siempre debería ofrecer una nueva perspectiva más madura.

El Hobbit es el abrebocas de lo que será la tierra media y la famosa trilogía de El señor de los anillos (aunque originalmente eran un solo libro. Ya saben, editores), y como tal tiene algunos vacíos que se hacen más evidentes cuando se hace la relectura. Por su puesto, hay un derecho en no tener que explicar hasta el último detalle de cada personaje acción o elemento dispuesto en la trama, pero sí algunos deberían tener una explicación mínima. Por ejemplo, el dragón Smaug que vive dentro de la montaña custodiando el preciado tesoro, está allí desde hace años. Nunca se explica de qué se alimenta si siempre está protegiendo el botín. Podría afirmarse que este simplemente sale y devora lo que necesita y vuelve a su escondrijo, pero esto queda fuera de toda posibilidad por la explicación que dan acerca de los alrededores de dicha zona. Otros elementos, aunque más discretos, solo pueden explicarse por “magia” o porque las cosas son así y pare de contar.

En general, el libro nos regala algunos de lo elementos icónicos de estos mundos de fantasía como de la saga que continúa. Tenemos al famoso gollum como el anillo mágico, sumando el mago como personaje que reaparecerá con su importancia debida y el mismo Bilbo como primer paso de un legado más grande.

El Hobbit es un excelente libro para iniciarse en la literatura fantástica y la lectura en general. No es de extrañar para nada esto, pues su narrativa lineal, sencilla, con vocabulario alcanzable y trazos de historia digerible, hace soñar a más de uno con tradicionales razas como los elfos y otras terribles como los troll. Así que, entre poemas y canciones, como historias de legendarios seres, reyes y lugares, sí, lo recomiendo bastante, no sin alertar que es adictivo a la vez que se siente algo corto para la cantidad de mundo que alcanza a plasmar.

Con renovado corazón en la fantasía, R31K3

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